Cuentan de un sabia que un día,
tan pobre y mísero estaba
que solo se sustentaba
de unas hierbas que cogía
¿Habrá otro (entre sí decía)
más pobre y triste que yo?
Más cuando el rostro volvió
hayó la respuesta viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó

martes, 14 de octubre de 2008

Horas de barro 1.

Qué es lo que se ve cuando pones un espejo enorme frente a otro igual de grande. Si el verde es la mezcla del azul y el amarillo, ¿se puede sacar de una pintura verde ambos colores? Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza por qué dicen que es incorpóreo, o en el caso de que fuera espiritualmente hablando, por qué entonces somos mezquinos o avaros. ¿Por qué es de mala educación estirarse en la mesa aunque no molestes a nadie? Por qué están prohibidas ciertas palabras "malsonantes" y sí que decimos "cucaracha" o "forúnculo", ¿porque su significado es obsceno o desagradable? Entonces por qué no se hace tabú "pus" o "Bush". Cuando coges un lapiz por un extremo y lo tambaleas debilmente, ¿a que parece que se dobla? Los gustos musicales y artísticos se forjan o nacen con nosotros. Qué les pasará a los pelos dentro de la cabeza que al final salen blancos. ¿Por qué aunque veamos la gran probabilidad de mancharnos las mangas de tomate nos resistimos a remangarnos? Memorizamos números de teléfono, series complejas de colores, frases enteras, tareas, nombres, apellidos, canciones en nuestro idioma, canciones en otros idiomas y un largo etcétera, entonces, por qué si al subir la pierna una vez estando sentandos y nos golpeamos con la mesa, nuestro cerebro lo olvida a los dos minutos y nos volvemos a golpear. Por qué si un aparato eléctrico nos funciona repetidamente mal, cuando viene el servicio técnico pertinente desarrolla su tarea a la perfección. ¿Por qué si la Iglesia Crisitana Apostólica predica la palabra de un Dios bondadoso, altruista, contrario a la pobreza, a la marginación, tiene un representante en la tierra que cada año recibe millones de sueldo por vestir de blanco, sustenta a una serie de orondos cardenales y obispos en la más ostentosa riqueza, mientras hay paises en la miseria causada por la misma institución muchos años atrás? ¿Sabías que los cerdos reciclan sus heces comiéndoselas ya que todavía tienen suficientes nutrientes? ¿Por qué es tan divertido saltar en una cama elástica? Qué quiere decir agua "mineral" si precisamente el agua no puede venir de una roca. Por qué no está bien visto que alguien salga en bata a la calle. Cómo consiguen que el celo sea transparente si tiene pegamento. Por qué la barra de pegamento no se pega al tubo...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Martín (Hache)

"¿Queréis escuchar hasta el final? Esto no es un drama, es una farsa aunque no lo parezca. Si llegamos al final pasará lo de siempre: vosotros os levantaréis a aplaudir y nosotros saldremos varias veces a saludar y seremos cómplices de la farsa, de vuestra farsa. Luego volveréis a vuestras casas y todo seguirá igual, seréis tan corruptos, tan hipócritas y tan mierdas como siempre, pero tendréis la conciencia tranquila porque sois modernos, porque habéis aplaudido a rabiar una obra de izquierdas muy dura. "¡Durísima tío!" No estáis de acuerdo con el mundo que os ha tocado pero no hay salida. No podéis cambiarlo, hay que aceptar las reglas del juego, pero vosotros no sois culpables porque todavía sois capaces de soltar una lágrima por la revolución que no pudo ser. Sois unos farsantes hijos de puta que merecéis mi más profundo desprecio. [...] Me niego a seguir siendo vuestro cómplice. ¡Venga, que siga la farsa! Pero desde esta noche no contéis conmigo..."

Impresiona ¿eh?. Este monólogo que a más de uno le habrá hecho mirarse al espejo es interpretado por Eusebio Poncela en "Martín (Hache)". Hoy voy a dejar que sea otro el que hable por mí, y con el permiso de Adolfo Aristaráin emplearé su película para esta ocasión.

"No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso pero también lo extrañas si te mudas a diez cuadras. El que se siente patriota, el que se cree que pertenece a un país, es un tarado mental mental. La patria es un invento. Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño. Son tan ajenos a mi como un catalán o un portugués. Son estadísticas, números sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente. Tú país son tus amigos, y eso sí se extraña. [...] (Hablando de Argentina) Es un país que te hace mierda. Si te lo tomás en serio, si piensas que puedes hacer algo para cambiarlo te haces mierda. [...] Los que se quedan con el botín no van a permitir que cambie.
[...] Alguien inventó algo como la zanahoria del burro. Lo que vos dijiste, puede cambiar. La trampa es que te hacen creer que puede cambiar. Lo sentís cerca, ves que es posible, que no es una utopía, es ya, mañana... y siempre te caran. Vienen los milicos y matan 30.000 tipos. O viene la democracia y las cuentas no cierran y otra vez a aguantar y a cagarse de hambre. Lo único que puedes hacer, lo único en lo que puedes pensar es en tratar de sobrevivir y no perder lo que tienes, y el que no se muere, se traiciona y se hace mierda. Y encima te dicen que somos todos culpables. Son muy hábiles los fachos. Son unos hijos de puta... pero hay que reconocer que son inteligentes, saben trabajar a largo plazo"

Pese a que la mayor parte de ese discurso versa sobre Argentina, no me gustaría que se pensara que esto es ajeno a nuestro país. Lo único, que aquí además de hacernos pensar que podemos cambiar algo, nos hacen pensar que somos nosotros los que tenemos el poder sobre los demás, que "oh pobrecitos los negritos de aquí" u "oh pobrecitos los inmigrantes de allá".










En fin, la siguiente entrada procuraré hablar de otro azul del cielo puesto que reconozco que es complicado leerme en los caminos que no llevan a Roma. Gracias de todos modos por atender mi letra, y recomiendo a todo el mundo encarecidamente que vean esa maravillosa película.

Y recuerden, nada es más triste que mirar como te arrastre la corriente...

lunes, 28 de julio de 2008

El azul del cielo

¿Alguna vez se han parado a mirar lo grande que es el cielo? Yo un día estaba sentado en la hierba del Parque Tío Jorge y me di cuenta de que es enorme y que no lo abarcaba con la vista. En serio. Abran la ventana y asómense y si no les parece suficiente salgan a la calle, lo más alejados que puedan de los edificios y observen el cielo, pero no como lo miran siempre. Los seres humanos funcionamos con esquemas, y como creemos que ya hemos visto el cielo y que ya sabemos cómo es, cuando levantamos la cabeza no vemos el verdadero cielo, sino el esquema que una vez tuvimos. Párense y sean conscientes de que por 15 segundos realmente no hay nada mejor que hacer a menos que vayan a besar a sus seres queridos o a hacer feliz a alguien. Mírenlo como si no lo hubieran mirado nunca.
Es una lástima que las personas nunca se paren a mirar las cosas, que los padres no se paren a mirar a sus hijos, ni los novios a sus novias y viceversa. Cuando mires a tu Venus o a tu Apolo no mires lo que entendiste hace meses, mírale a él/ella y a la historia que esconde detrás, que nunca será la misma que hace meses.
Observa las cosas como son, no como te las cuentan o como las viste. Si no nadie te mirará a tí, sino a tu espectro.
¿Alguna vez se han parado a mirar el azul del cielo?

domingo, 22 de junio de 2008

El camino que no lleva a Roma

Esta primera entrada podría versar sobre diversas cosas. Últimamente el panorama político-social actual está tan saturado como tenso (y proporciona unas irremediables ganas de vomitar). La Italia racista y su "ciudad de vacaciones"; la aprobación a nivel europeo de una ley para poder retener hasta año y medio a inmigrantes ilegales en centros cercanos a lo que serían penitenciarías; el intento del aumento de horas laborables de 48 a 60 (también a nivel de la gran Unión Europea); el aumento de integrantes en un 60% del grupo ultrarracista norteamircano del Ku Klux Klan; la tendencia cada vez mayor al bipartidismo español (donde la teórica izquierda está representada por un partido que tiene lo mismo de socialista que el PP de centro); la inminente crisis fruto de un sistema capitalista que provoca cada vez más la polarización en un minoritario mundo rico y un amplio mundo pobre; la tan cercana crisis de la desaparición del petróleo y un laguísimo etcétera.
Alentador ¿eh? Pero la pregunta es ¿a dónde nos lleva todo esto? Los comunistas podrían decir que a la revolución proletaria. Los pro capitalismo aseguran que no es nada que no se pueda salvar.

Analicemos la caida del capitalismo ya que su mantenimiento es obviamente insostenible a largo plazo.
El mundo actual tiende a un pensamiento que en cada época ha tenido su homólogo: que no hay más futuro ni cambio que el que ya ha ocurrido. Es por eso la confianza de los políticos actuales en este régimen, y también es por eso la inalteración que han sufrido las corrientes revolucionarias (llámese comunismo, socialismo, anarquismo, colectivismo...). Si en un momento de mi corto periodo de vida me desmarqué de cualquiera de ellas es porque entiendo que en el caso de tener que llegar a alguna de ellas, antes habría que pasar por otras fases. Y no me refiero a la revolución burguesa antes de la proletaria como defiende Marx (aunque tampoco lo niego), sino a que esos ideales fueron creados cuando el mundo y la situación social eran de una manera determinada, y distinta a la actual. Están cometiendo el mismo error que los que defienden el capitalismo. Marx o Proudhon (si lo consideramos padre del anarquismo) crearon sus doctrinas porque vieron obsoletas las anteriores. Me explico en la actualidad. La gente no está preparada para ninguna de estas dos tendencias (y disculpen los de grupos minoritarios) puesto que su mente está modelada por el capitalismo para rechazarlas. No solo eso, sino para rechazar toda forma de altruismo. Claramente el obrero se encuentra en un estado similar de opresión, pero el problema es que el sistema actual se ha encargado de adormecer sus instintos que le llevarían a exigir la igualdad. Cuando este caiga, la gran mayoría de la población no estará preparada para la propiedad común. Se producirá la crisis económica y habrá hambre en las zonas donde ahora no hay. Es ahí donde despertará el instinto egoista que, con ejemplos que he escrito al principio del texto, se mostrarán también en forma de aversión a aquella persona que venga de otra tierra a quitarte el pan (en vez de hacer uso de la propiedad común, tan difícil de asimilar al parecer). Así es compañeros, pienso que si no ponemos solución a esto, estamos arrojados a un posible resurgimiento de totalitarismos nacional-racistas. ¿Cuál es mi propuesta? Comenzar por lo más básico: la educación. Enseñemos a nuestros hijos que esto no es lo mejor, como quieren hacernos ver, que esto es mejorable, y mucho. Eduquémosles a ser personas realmente y no marionetas. Nosotros somos los responsables del futuro, y este nunca se mantiene quieto.